21.1.10

Estimado Señor o Señora

¿Querrá usted leer mi libro?
Me ha costado años escribirlo ¿Podría usted echarle un vistazo?
Está basado en la novela de un hombre llamado Lear.
Es la sórdida historia de un sórdido hombre, cuya pegajosa esposa no le entiende. Su hijo trabaja para el Daily Mail. Es un trabajo estable, pero el quiere ser escritor de libros de bolsillo.
Tiene unas mil páginas, más o menos, y escribiré unas cuantas más en una semana.
Puedo alargarlo si a usted le gusta el estilo. Aunque también podría cambiarlo de arriba a abajo.
Si de veras le gusta, puede quedarse con los derechos. Podría ganar un millón de la noche a la mañana.
Si no le gusta y quiere devolvérmelo, puede enviármelo aquí.
Pero necesito una oportunidad, porque quiero ser escritor de libros de bolsillo.

Atentamente.

Aspirante a escritor de libros de bolsillo.


(basado en "Paperback writer" de Lennon/McCartney)

19.1.10

Haití

5.1.10

El día de la Marmota

El dia de reyes es siempre un día mágico. Cada año es distinto y te sorprende. Y a pesar de lo que te dijeron tus padres siempre mantienes la ilusión y te revuelves en la cama con nerviosismo la noche anterior. Pero a pesar de las novedades todos los años se repite el mismo guión, como Atrapado en el tiempo, aquella película protagonizada por Bill Murray.
Todo empieza la noche anterior. Mi hermano pone todas las alarmas de todos los relojes habidos y por haber a las 9:00. El día 6 cuando suenan todas las alarmas con estruendo mi hermano pequeño se levanta con agilidad de la cama y nos despierta a todos, por si las alarmas no han surtido efecto. Él se pone al filo de las escaleras y encabeza la procesión en dirección al comedor. Abrimos la puerta y con ilusión corremos a destapar nuestros regalos. Sabemos cuales son los nuestros porque tenemos una zona con un cartelito con nuestro nombre.Los Reyes nunca decepcionan. Mientras abro el primero de mis regalos mi hermano pequeño ya ha abierto tres de los suyos y se está quejando porque no le han traido la caja de playmobils que habia pedido. Una vez que se han abierto todos los regalos mi hermano nos apremia para que nos vistamos y vayamos a casa de mi abuela materna. Nos vestimos, cojemos el roscón y salimos a la calle. Por el camino mi hermano vuelve con el tema de los regalos y le dice a mi madre:
-Alomejor en casa de la abuela me han traido los playmobils ¡Que guay!
Mi madre hace como que no lo ha oído y cuando vuelve a insistir le dice:
-¿Y tu que sabes? Los Reyes no pueden traerte de todo.
Mi hermano frunce el ceño y sigue caminando.
Cuando llegamos a casa de nuestra abuela vemos a nuestro primo jugando en la calle con un regalo que a nosotros nos parece genial, pero que por su cara, a el no parece entusiasmarle mucho.
Después de saludar a nuestra abuela y a nuestro tio vamos al salón para ver si Los Reyes han dejado algo por allí. Nunca falta un par de calcetines nuevos y un sobre con dinero. A mis espaldas escucho a mi hermano quejandose por los regalos y porque no le han traido los playmobils, mientras, mi padre coge uno de los regalos de mi hermano y le dice:
-¿Esto te lo han regalado a ti? Jo que chulo ¿no?
Pero mi hermano sigue con el ceño fruncido y mi padre desiste.
Abiertos todos los regalos nos sentamos a la mesa y nos comemos el roscón con chocolate caliente recién echo.
Con el estómago a punto de explotar recogemos los regalos, nos despedimos de mi abuela, de mi tio y de mi primo y nos vamos a casa de mi abuela paterna.
Mientras escucho la radio en el coche, me parece escuchar a mi hermano preguntarle a mi madre si los playmobils estarán en casa de la abuela.
A esa hora en casa mi abuela solo está ella y mi tía. Mis primas están en casa de su padre abriendo los otros regalos. Mi hermano, después de los saludos pertinentes se acerca corriendo a su cartelito y busca desesperadamente la caja de playmobils.
Cada uno abre sus regalos y sonríe. Los regalos siempre hace ilusión.
Son casi las 12 y mis primas todavía no han vuelto de casa de su padre. En la cocina oigo a mi padre quejarse a mi tía.
Un poco mas tarde de las una llegan mis primas cargadas de bolsas. Mi hermano corriendo se acerca a ellas, les enumera uno a uno los regalos que le han traido y les dice:
-...pero no me han traido la caja de playmobils.
Después esperamos a que llegue mi tío de Aguadulce y nos vamos todos a un bar a disfrutar de unas deliciosas tapas.
Cada año se repite la misma historia. Pero siempre hay algo que te sorprende y te hace sonreír. Es muy difícil borrar la magia.

1.1.10


"Con vivos, con muertos, brindando juntos por un año más, un año menos que dolerse de esta herida y de esta luz"
(Vetusta Morla)




El año Dos mil nueve se va, se retira a una bonita residencia en el lugar mas remoto del mundo. Alli los años que ya están cansados pasan el resto de su vida contando batallitas para quien quiera escucharlas. Cuando Dos mil nueve llegue todos le harán un gran recibimiento y le pedirán que cuente que tal ha sido su vida. Como en todas, hubo momentos buenos y momentos malos. Pero a aquellos ancianos les gustaba más recordar los buenos. Cuando terminaron, todos los años, reunidos a la mesa, le desearon lo mejor al señor Dos mil diez.Les habian comentado que era un jóven con mucha iniciativa. Antes de acostarse Dos mil nueve recordó que tenia que escribir una carta para Dos mil diez. En ella le hablaría de sus errores para que Dos mil diez no los volviera a repetir. Era algo así como una tradición. A veces funcionaba y otras no. Echó la carta al buzón y se metió tranquilamente en su cama.

23.10.09

19.10.09

Es una cama pequeña, así que una sola persona es suficiente para ocupar casi todo el colchón.
Hace unos días me tumbaba en la cama, estiraba los brazos, daba unas cuantas vueltas y al cabo de unos minutos me dormía.
Estos últimos tres días he compartido mi pequeña cama con ella. Como era un lugar estrecho no podía estirar mucho los brazos ni dar muchas vueltas como hago normalmente. La verdad, lo prefiero así. Prefiero sentir su respiración en mi nuca. Prefiero quedarme dormido oliendo su pelo.
Ahora ya no está, la cama vuelve a ser solo para mí. Aún así cuando me duermo me quedo pegado al filo del colchón, respetando el espacio en el que ella dormía, como si todavía estuviese allí.
Echo de menos entrar a la habitación cogido de su mano o salir del baño y verla en la cama tapadita y con cara de sueño.
Cuando se fue dejó abierto el armario en el que temporalmente había dejado su ropa.
No sé por qué, pero todavía no lo he cerrado.

8.10.09

Mi habitación de la residencia de estudiantes tiene dos ventanas, y las dos dan al mismo sitio. Un patio interior de paredes ocres al que dan las puertas y ventanas de las otras habitaciones y con algunas macetas pegadas a la pared para hacer más acogedor el espacio. El problema es que entra muy poca luz. Al señor Sol le tienen prohibida la entrada a este local.
Por la mañana parece que es por la tarde y por la tarde no eres capaz de distinguir si está nublado o luce un sol espléndido.
En mi casa de Almería estoy acostumbrado a que la luz del sol se pasee por ella plácidamente.
En la residencia, sin embargo, hay que tener encendidos los tubos alógenos que dan esa luz azulada tan poco cálida.
Aquí, en San Carlos, si quieres que el señor Sol te visite todas las mañanas tienes que pagar más.
No se alarmen, él no tiene la culpa.